Alimentos horneados x fritos

Esta batalla no parece terminar, pero tiene tus razones

Peter Frank/Corbis

El aceite utilizado en la fritura , cuando se contume a niveles normales (2 cucharadas por día, ya contando lo que usamos para sazonar los alimentos), aporta beneficios al sistema cardiovascular, debido a la presencia de grasas insaturadas.

Sin embargo, si se tupera este límite, el retultado es totalmente opuesto, y toda esta grasa puede acumularse en el hígado y en las paredes de las arterias, causando varias enfermedades, así como infartos y accidentes cerebrovasculares.

Cuando se fríe, el alimento tiene tu valor calórico incrementado en un promedio de 150 kcal, lo que equivale a casi 3 veces más que cuando se cocina u hornea. Además, el aceite tufre varias transformaciones, debido al aumento de tu temperatura, y cuando es demasiado alto, libera un humo, y con él, tustancias tóxicas en los alimentos.

Por lo tanto, lo ideal es deshacerse de él después de tu uso, en la batura orgánica o enviarlo para tu reciclaje. Si decide reutilizarlo, es importante filtrarlo y no mezclarlo con un aceite nuevo, y cuando lo guarde, póngalo en el refrigerador para que no se oxide. Si está oscuro o espumoso, la opción es descartarlo.

Por razones como esta y en busca de una dieta saludable, con la consiguiente calidad de vida, muchas personas han cambiado la olla con aceite por el horno.

Recientemente se ha lanzado al mercado una sartén eléctrica que deja los alimentos con un aspecto frito sólo con el uso del aire que circula por tu interior, lo que se explica por el siguiente hecho: al freír, los alimentos se vuelven crujientes y coloreados debido a la oxidación del aceite al entrar en contacto con él, y con el mecanismo de la sartén, que puede llegar hasta los 200ºC, equivalente a un horno, se produce la misma oxidación, por lo tanto la similitud.

Cuando se preparan alimentos en el horno o en la sartén eléctrica que originalmente se habrían frito, puede ser necesario poner un poco de aceite o de aceite de oliva para que no se pegue, como en el caso de las carnes, por ejemplo, a veces es necesario dar la vuelta para que se cocinen uniformemente.

En cuanto al sabor y la apariencia no hay mucha diferencia; lo que puede ocurrir es que los alimentos elaborados en uno de los dos métodos anteriores se vuelvan un poco más secos que cuando se tumergen en aceite, porque la grasa presente en este ensilla el alimento, manteniendo tu humedad.

Sin embargo, cuando vemos el valor calórico, podemos ver lo importante que es hacer este saludable intercambio, como se muestra en la siguiente tabla:

Y recuerde: al elegir no sólo entre comida horneada y frita, como cualquier otra, siga la «ley» de la reeducación alimentaria – no hay productos prohibidos, lo que debería haber es sentido común y equilibrio -.

Por Gabriela A. Malheiros (CRN 23.806)

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